Cómo va a ser una despedida si en tus cotidianidades se grabaron mis atuendos y mis obsesiones, como flujos del corazón que da vida a ese mundo. Cómo va a ser despedida si las calles nos encuentran y se burlan de nuestros enredos e intentos de viajar por circunstancias distintas, como evitando extrañarnos, pero sin embargo, formando una incómoda y telúrica discrepancia.
Que bueno que no es una despedida, porque yo también tendría que formar nuevas costumbres para que tú ya no llevaras las mías, pero me he reinventado tanto que ya no soy más que eso: un cambio. Ese cambio que te gusta probar, pero irónicamente la amistad que no puedes cambiar.
Entre nuestros choques ideales y nuestros sueños opuestos, existe una pisca de un deseo frustrado, y de tanta contradicción fuimos tan escandalosamente amigos, tan escandalosamente glóbulos de una misma sangre, de días, de tardes enteras, a pesar de los espacios (porque supimos crear nuestros espacios)
Adiós no-adiós extraño, creo que nunca llegué a saber tanto de tí ni tanto de mí sobre tí, pero siempre en los parpadeos diarios reaparece ese extracto de tí.