jueves, 25 de abril de 2013

sábado, 20 de abril de 2013



Es ése retrato de tu espalda que aún se pasea por mis laberintos mentales. 
El retrato sobre tu espalda y cabeza abajo, donde la luz tenue y mi ceguera se mezclaban y sólo me dejaron ver esa silueta, sin detalle. Aún así recuerdo los dobleces de tus ropajes, y sigo viendo y resolviendo la ilusión que cruzaba el eterno espacio entre tus hombros. 
Pero seguías, no me cabe duda que seguiste aún más allá de donde pude alcanzar a ver. Sin embargo yo me quedé ahí, en el retrato de tu espalda, en esa dimensión alborotada que fue más que un caminante delante de mí. 
Aparecieron sin explicación canciones y lugares, me hablabas y parecía que tu espalda me miraba mejor que tus propios ojos. 
No supe que decir, no supe que hacer, sólo supe conservarte así, en esa vulgar y común imagen que esta vez se perpetuaba por sobre todos los recuerdos. 
Es ése retrato de tu espalda que me revivió.