Queriendo resbalar atrapando tus ropajes como muestra de que la luna también existe de día, sabiendo que todo esto es más que un largo proceso. Somos lluvia y sol, mientras que nuestros ojos forman el arcoiris cuando vemos el infinito reflejo de ellos de frente. Ahora qué queda? seguir nuestro encuentro casual
y por mientras
no saber de nuestra existencia.
Adiós silueta encaramada, mañana saludaremos nuestras podridas vivencias con la sutileza de nuestra constante revolución por dejar de ser lo que los demás son.
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Mentiras