martes, 5 de junio de 2012

La extraña paz de escribir sobre la cama en un día frío, sin apuros y con ropa abrigada, como manifiesto de exageración hacia este friolento junio que recién comienza. La extraña paz en la que el tiempo y su carrera no existen,
pero donde sí existe el deseo sin timidez de evaporarme e impulsar mi paz sobre el norte
y susurrar
y abrazar
y abrigar
y expresar
y besar...
para que los vagabundos recorran hasta hallar sobre sí la misma paz,
y yo misma me encuentre sonriendo bajo el mismo abrazo del que pintó junio con su estación...

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