Es ése retrato de tu espalda que aún se pasea por mis laberintos mentales.
El retrato sobre tu espalda y cabeza abajo, donde la luz tenue y mi ceguera se mezclaban y sólo me dejaron ver esa silueta, sin detalle. Aún así recuerdo los dobleces de tus ropajes, y sigo viendo y resolviendo la ilusión que cruzaba el eterno espacio entre tus hombros.
Pero seguías, no me cabe duda que seguiste aún más allá de donde pude alcanzar a ver. Sin embargo yo me quedé ahí, en el retrato de tu espalda, en esa dimensión alborotada que fue más que un caminante delante de mí.
Aparecieron sin explicación canciones y lugares, me hablabas y parecía que tu espalda me miraba mejor que tus propios ojos.
No supe que decir, no supe que hacer, sólo supe conservarte así, en esa vulgar y común imagen que esta vez se perpetuaba por sobre todos los recuerdos.
Es ése retrato de tu espalda que me revivió.

amo tu forma de convertir las cosas mas normales en cosas gigantes...
ResponderEliminarpor eso quizas paso tanto por aqui a leerte
eres distinta y real
el retrato de tus retratos a mi me revive
:D
sos en toda tu parafernalia una chiqui muy llena de sol :)
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