Pero el todo se acabó cuando el viento corrió con normalidad y nos dejó donde pertenecíamos
y jugamos a involucionar, aunque nuestro saludo se volvió el momento más esperado del día, a pesar de que fuera sólo eso, un buenos días con miradas llenas del delator déjà vu y nada más.
Pensar que de lejos nos conocemos y nuestro tacto se siente ajeno a todo menos a nuestro culpable viento. Y es que las miradas caminan curiosamente en nuestra dirección y luego se pierden... Es que somos tan nada, pero el pseudo recuerdo de lo que fuimos aun sigue balanceándose de un lado a otro junto con el viento.
the smile on your face made her think, she had the right one
then she throught she was sure about the way you two could have fun...
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Mentiras