Que no te suene a despedida ni te suene a recuerdo, que seguimos vivos y nuestra respiración es más que constante y se ríe de los muertos.
Pero no sé como pasó, que fuimos cayendo en eso que llaman paz
y recogimos hasta la más mínima miga de pan para que nos hiciera compañía. Cómo nos reímos e intercambiamos inventos de soñadores,
abrazamos las posibilidades y emprendimos un viaje dentro del mismo lugar donde estamos, y vimos cosas que nunca antes vimos
y nos sorprendimos de lo inmenso que podía ser el mundo si lo imaginábamos como nosotros queríamos,
y lo cuidábamos como a nuestras propias vidas, logrando que todo tuviera un color más vivo
y una vista más amplia de las rutas por recorrer.
Pero ahora que logramos todo y tanto, es tiempo de ampliar también nuestras voces de abrazos y remediar las vidas que aun saben abrir sus jaulas mentales
y entonces los caminos se multiplican llevándonos irreparablemente con ellos
sin preguntarnos para qué
pero sí teniendo claro nuestro por qué.
Señor viajero, el principio nunca se olvida
y siempre serás
aquí
en mi pulmón
la bienvenida que me dio el impulso a elevarme
y ver todo desde una perspectiva más profunda y limpia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Mentiras